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Comunicación, lenguaje y habla
En nuestra vida diaria enviamos y recibimos mensajes de
muchas y diferentes maneras. Cuando esperamos en la panadería y
el dependiente nos pregunta, "¿qué tipo de pan desea?",
podemos responder de forma verbal o no verbal. Podemos señalar
el pan que deseamos o decirle "Deme, por favor, el pan de pasas y
vainilla". Los dos sistemas son medios eficaces de comunicación.
Cuando un conductor con su coche se pone al lado del nuestro y nos pregunta
la dirección de la autopista, podemos señalarle con un dedo
hacia la derecha o decirle "Tome la derecha". Los dos son buenos
medios de comunicación.
Pero hay situaciones en que un sistema funciona mejor que el otro. ¿Qué
pasa si lo que queremos es que nos corte el pan en rebanadas? No lo solucionamos
yendo a la máquina cortadora, a menos que esté junto a nosotros.
¿Y qué hacemos si queremos una carne más hecha o
tostada? Será más sencillo decírselo al camarero.
¿Y qué, si estamos en un picnic y nuestros amigos están
demasiado lejos como para oírnos? Hablar, o incluso gritar, no
es el mejor modo de comunicarse. Más bien haremos señas
si queremos comunicarles que se acerquen. ¿Y qué haremos
si estamos en una sala oscura de cine y queremos salir para comprar palomitas?
Lo diremos bajito en la oreja de nuestra amiga porque no podría
ver nuestro gesto en la oscuridad. En la escuela, hay ocasiones en que
se permite hablar bajo pero en otras no. A veces sólo se puede
hablar una vez que el estudiante ha levantado su mano y el profesor lo
reconoce. Es decir, las situaciones diferentes demandan modos diferentes
de comunicarse.
La gente utiliza constantemente los términos lenguaje, habla y
comunicación de forma intercambiable. Pero las palabras tienen
realmente un significado diferente. Una persona puede tener habilidades
mucho mayores en un área que en otra. Por ejemplo, un actor que
sea sordo puede utilizar de forma elocuente y artística el lenguaje
de signos, pero puede tener grandes dificultades para hablar. Del mismo
modo, un sistema puede ser mucho más apropiado para una determinada
situación que otro. Por ejemplo, cuando estás escuchando
a alguien que es ciego, no tendría sentido que te limitaras a asentir
con la cabeza para que sepa que le estás escuchando. Tendrás
que emitir algún sonido "um, um" u otro signo verbal
para demostrarle que le estás escuchando. Y cuando hablas por teléfono
tienes que emitir algún sonido para darle a entender a tu interlocutor
que sigues escuchándole. Mientras que si escuchas a una persona
que es sorda, lo que procede es que le hagas signos afirmativos asintiendo
con la cabeza para asegurarle que le escuchas.
Algunas personas son igualmente hábiles en la comunicación,
el lenguaje y el habla. Cuando vemos en televisión hablar a un
presentador de noticias o al director de un show, solemos ver que poseen
habilidades bastante iguales en las tres áreas. La persona que
da las noticias es un excelente comunicador. Sabe hacerse entender con
claridad. Mantiene un buen contacto ocular y hace gestos que reafirman
las palabras que está diciendo. Su lenguaje es soberbio (al fin
y al cabo, disponen de todo un equipo de escritores) y elocuente. Su lenguaje
es claro, y todo lo que dicen es fácilmente entendido. Para los
demás, las habilidades en las tres áreas pueden ser muy
diferentes.
Captar bien las diferencias entre comunicación, habla y lenguaje
es importante para todo el que desee comprender las habilidades de los
niños con síndrome de Down, y los modos diversos en que
uno de ellos puede comunicarse mejor con los demás. Y esto se debe
a que un niño con síndrome de Down no progresa con la misma
velocidad conforme va desarrollando sus habilidades en las tres áreas.
Además, incuso cuando sus habilidades están ya desarrolladas
en la adolescencia o en la adultez, no ha conseguido que las tres alcancen
el mismo nivel de desarrollo.
Centrándose en las diferencias que hay entre comunicación,
lenguaje y habla, podréis tú y tu logopeda (fonoaudióloga)
evaluar las habilidades que tu hijo tiene en cada área. Y después
podréis pensar en cómo ayudarle para mejorar sus habilidades
en aquellas áreas que le resulten más problemáticas.
¿Qué es comunicación?
Comunicación es el proceso por el que una persona formula y envía
un mensaje a otra persona, que después recibe y descodifica el
mensaje. Comunicación es un término amplio que lo engloba
todo; incluye lenguaje y habla. La mayoría de los adultos capaces
de oír dirían que se comunican principalmente mediante el
habla, pero en la realidad emplean muchos gestos, expresiones faciales,
posturas corporales y tonos de voz para hacer llegar sus mensajes. De
hecho, los investigadores han comprobado que en la mayoría de las
interacciones diarias, las indicaciones o pistas no verbales (como pueden
ser fruncir el ceño o mostrar una sonrisa) y las inflexiones de
la voz (como las que indican disgusto o miedo) son portadoras del significado
del mensaje en mayor grado que las propias palabras. "Ésa
es una gran idea", dicha con el ceño fruncido en mi cara y
con sarcasmo en mi voz, será entendida por mi oyente como que no
creo que la idea sea buena. Es decir, el oyente hará más
caso a mi voz y mi expresión facial más que a mis palabras.
La comunicación es algo global (holístico). Es decir, es
más que la suma de las partes. Para entender el significado de
un mensaje, necesitas prestar atención no sólo a lo que
se dice sino a cómo se dice. La comunicación se ve coloreada
por factores tales como lo próximo o cercano que se encuentra mi
cuerpo del tuyo, si encojo mis hombros, si me muestro confiado o vencido,
cómo suena mi voz, y si me estoy sonriendo, o me sonrío
cierto desdén, o si frunzo el ceño.
Existen muchas formas en los sistemas de comunicación. Podemos
comunicarnos con el lenguaje de signos, expresiones faciales, gestos como
son el señalar. El código Morse, y abreviaturas en el mensaje
de textos o mensajes inmediatos (por ejemplo, el SNF o el CUL8R). La ropa
que elegimos para vestir puede comunicar un mensaje; por ejemplo, el uniforme
de la policía comunica autoridad. Diferentes culturas puede enviar
diferentes mensajes mediante sus formas de comunicación verbal
y no verbal. Por ejemplo, todas las culturas poseen expresiones faciales
como son la sonrisa, pero las situaciones en las que se las puede emplear
pueden diferir de una cultura a otra. En algunas de ellas, sonreír
en un funeral es lo apropiado, mientras que en otras la gente ha de aparecer
triste, no sonríe.
¿Qué es el lenguaje?
Cuando la gente se comunica, utilizan por lo general algún tipo
de código o lenguaje simbólico. Es decir, no utilizan los
objetos reales para emitir un mensaje. En su lugar, usan símbolos
que representan a esos objetos. Cuando hablan de su perro de compañía
no lo llevan encima; usan la palabra "perro". El lenguaje es
un sistema estructurado y arbitrario de símbolos que se utilizan
para comunicar acerca de los objetos, las relaciones y los acontecimientos
en una cultura. Es un código compartido que es entendido por los
miembros de la comunidad lingüística, y que es aprendido por
los niños dentro de su comunidad lingüística nativa.
La gente aprende el lenguaje mediante la interacción social, porque
el lenguaje es un código arbitrario. Es a través de nuestras
experiencias y de las palabras que oímos como aprendemos a conectar
palabras específicas con objetos específicos.
Vemos a gente que lleva algo en su cabeza cubriendo su cabello, y si nos
encontramos en un ambiente que habla español, aprendemos que a
lo que cubre el pelo lo llamamos sombrero. Si el ambiente es inglés
lo llamamos hat, y si es francés lo llamamos chapeau. Todas estas
palabras se refieren al mismo objeto. No hay ninguna "sombreridad"
en el objeto. ¿Por qué llamamos teléfono al teléfono?
¿Y cómo distinguimos las diferencias entre un teléfono
fijo y otro móvil o celular? Cuando yo era joven, todas las niñas
querían un teléfono princesa -un teléfono de mesa
de forma ovalada y con frecuencia de color rosa. Las niñas ya mayores
actualmente no sabrían reconocer el término teléfono
princesa. Todas las palabras son símbolos arbitrarios. No hay una
"telefoneidad" intrínseca. Lo llamamos teléfono
porque todos en nuestra comunidad lingüística comprenden lo
que queremos decir cuando nombramos la palabra "teléfono".
Usamos las palabras en nuestro lenguaje para ser entendidos. Una vez que
conocemos el significado de una palabra y el concepto que dicha palabra
representa, utilizamos después términos más específicos
que se encuentran dentro de ese concepto. Por ejemplo, una vez que sabemos
que sombrero es una palabra española que describe algo que cubre
la cabeza, empezamos entonces a aprender las diferencias entre los diversos
tipos de sombreros: gorra, bonete, casco, etc. Y constantemente se van
sumando a la lengua para describir los nuevos acontecimientos, sitios,
instrumentos que van apareciendo: así es como sabemos lo que significa
un cohete, o el google.
Los niños aprenden muchas palabras del vocabulario, pero han de
saber también cómo combinarlas en frases y párrafos.
Necesitan conocer las reglas del lenguaje para convertir una frase afirmativa
en otra interrogativa, o una positiva en otra negativa ("quiero ir"
frente a "no quiero ir"). Los niños aprenden también
a modificar el significado de las palabras usando prefijos o terminaciones
y marcadores morfológicos; por ejemplo, decimos "un zapato"
y "dos zapatos", "jugaron ayer" y "jugaremos
mañana". Las reglas son diferentes para los diversos idiomas
a la hora de secuenciar las palabras para modificar su significado. Por
ejemplo, en inglés se dirá "Ana's bike" y en español
"la bicicleta de Ana": hay un cambio en el orden en que se coloca
la palabra descriptora. "Pepe's green shirt" sería "la
camisa verde de Pepe". En francés el orden suele ser similar
al español, pero en inglés es diferente: "le chapeau
de Jean" significa literalmente el sombrero de Juan, pero en inglés
sería "John's hat". Las terminaciones de las palabras
y las partes de las palabras entran dentro de lo que llamamos morfología,
y el orden de las palabras y la formulación de las frases constituye
la sintaxis. Por lo general se combinan estos términos, de modo
que la estructura global del lenguaje es conocida como morfosintaxis.
Lenguaje receptivo frente a lenguaje expresivo
La utilización del lenguaje exige tanto recibir y entender los
mensajes como formularlos y emitirlos. Cuando recibimos un mensaje del
lenguaje y tratamos de entenderlo, estamos descodificando el lenguaje.
A esto lo llamamos lenguaje receptivo. Cuando ponemos juntos los mensajes
y los enviamos, estamos codificando el mensaje y lo llamamos lenguaje
expresivo.
Una de las maneras de codificar y expresar el lenguaje es mediante el
habla. Otras son el lenguaje de signos, señalizar palabras u objetos
en un tablero de comunicación, escribir, formular mensajes escritos
en el ordenador (computadora) Una de las maneras por las que recibimos
y entendemos un mensaje es mediante la escucha, pero existen otros sistemas
de descodificación como son la lectura o la descodificación
del lenguaje de signos mirando al intérprete que ejecuta los signos.
Estos diversos modos de recibir y enviar mensajes son mencionados a veces
como canales, y así hablamos de canales auditivos o canales visuales.
Los niños con síndrome de Down aprenden más fácilmente
por lo general mediante el canal visual -es decir, la lectura y las demostraciones
visuales- que por el canal auditivo -es decir, la escucha y las instrucciones
orales-. Los niños con síndrome de Down están por
lo general más avanzados a la hora de recibir y entender los mensajes
del lenguaje que para codificar y producir mensajes del lenguaje. En otras
palabras, sus habilidades de lenguaje receptivo son po general mejores
que las de su lenguaje expresivo.
¿Qué es el habla?
El habla es lenguaje verbal, o el proceso de producir voz y sonidos, combinándolos
en palabras que se emiten para comunicarse. El habla hace posible ser
muy específico o preciso cuando se desea comunicar. Porque al oír
a una persona resulta más fácil saber lo que desea cuando
habla. Por ejemplo, comprendes lo que tu hijo quiere decir cuando dice
"Vamos a por pizza" o "Vamos al super", mejor que
si sólo señala el exterior de la casa o el coche. Cuando
es capaz de encargar pizza de pepperoni que esté bien tostadita
sabes exactamente lo que desea. Al hablar se envían mensajes más
específicos y más fácilmente descodificables que
si sólo se señalan con el dedo.
El habla es un sistema difícil de aprender y de usar. El habla
implica fuerza, coordinación y ritmo por parte de precisos movimientos
musculares. Implica también la coordinación de muchos centros
cerebrales que primero formulan y después producen el mensaje hablado.
Es el sistema más complejo en términos neurológicos
y fisiológicos de cuantos usamos para comunicarnos. Para que sea
útil en la vida diaria, el habla de ser entendido con facilidad.
Si comparamos habla, lenguaje y comunicación en los niños
con síndrome de Down, el habla es con mucho el más difícil
de emplear. Con frecuencia comprenden muy bien los conceptos de comunicación
y lenguaje y muestran el deseo de comunicar en edades tempranas. La mayoría
son capaces de comunicarse y de utilizar el lenguaje muchos meses -e incluso
años- antes de ser capaces de usar el habla.
En los primeros años de la escuela primaria, la mayoría
de los niños con síndrome de Down ya están hablando:
puede que usen palabras ya combinadas pero no conversaciones largas. No
suelen usar marcadores de palabras o terminaciones de palabras, tienen
dificultad con la gramática y con las frases. Su habla puede ser
muy difícil de entender a esa edad. En los últimos años
de la escuela primaria ya usan frases más largas. Aun cuando cometen
errores de articulación, por lo general se les entiende mejor que
en edades más tempranas. Funcionan bien en situaciones sociales
pero muestran mayor dificultad con el lenguaje en la escuela, especialmente
en lo que concierne al seguimiento de instrucciones y órdenes y
a las contestaciones relacionadas con temas académicos.
Los niños con síndrome de Down pueden mostrar una amplia
variedad de problemas con el habla y el lenguaje. Muchos tienen ya amplio
vocabulario pero tienen dificultad para combinar las palabras en frases
gramaticales. La inteligibilidad del habla varía desde excelente
a ininteligible. Parece que las diferencias están relacionadas
con la función neurológica, y dependen especialmente de
si el niño tiene dificultad para combinar y secuenciar los sonidos
en forma de palabras, algo que también se conoce con el nombre
de apraxia verbal. Algunos niños hacen también sonidos extra
como son aclarar la garganta o ruidos guturales para llamar la atención
sobre sí mismos pero que interfieren con la comunicación.
En los años de la adolescencia, la mayoría de los adolescentes
con síndrome de Down usan frases y tienen conversaciones. A menudo,
sin embargo, sus conversaciones son cortas porque tienen dificultad para
saber qué decir en relación con temas específicos.
Las conversaciones pueden parecer también dispersas e irregulares,
algo que está relacionado con la capacidad para mantenerse en un
tema. Los niños que han tenido experiencias de inclusión
e integración, en la escuela o en la comunidad, parece que se manejan
mejor en las habilidades del lenguaje, pero la inteligibilidad del habla
continúa siendo un problema. En los últimos años
de la escuela primaria y en los primeros de la enseñanza media,
las dificultades de fluidez pueden sumarse a los problemas del habla.
Una clave importante en el desarrollo de un habla comprensible es desarrollar
las habilidades de los movimientos bucales (motricidad oral) que son necesarios
para hablar. Conforme tu hijo se desarrolla y madura, habrás de
trabajar los movimientos bucales y el habla mediante ejercicios y práctica,
La mayoría de este trabajo se ha de realizar en casa, bajo la guía
y supervisión de un especialista en lenguaje. La mayoría
de los niños con síndrome de Down necesitarán tratamientos
de terapia del lenguaje a largo plazo durante su niñez. Conforme
mejoren sus habilidades de la motricidad oral, así como las de
planificación y producción del habla, mejorará la
inteligibilidad de su habla. La investigación ha demostrado que
el habla puede seguir mejorando a lo largo de la adolescencia, la juventud
y la adultez; y que también en estas etapas puede ser útil
la terapia del lenguaje para seguir mejorando el habla.
Cómo ensamblarlo todo
La inmensa mayoría de los niños con síndrome de Down
llegan a utilizar todos los canales de comunicación para comunicar
sus mensajes. En general y desde su más tierna edad, señalen
y hacen gestos, usan las expresiones faciales, saben imitar. Para cuando
tienen res o cuatro años, en general articulan al menos una cierta
habla con significado que los miembros de la familia llegan a entender.
Al principio de su decena habrá un amplio margen de habilidades
del habla. La mayoría de los adolescentes hablan lo suficientemente
bien como para enviar mensajes importantes a sus interlocutores familiares.
Emplean frases y tienen cortas conversaciones. Algunos de estos adolescentes
hablan con fluidez e inteligibilidad y mantienen largas conversaciones.
Si uno de estos adolescentes tiene otras alteraciones como pueden ser
el autismo o la apraxia infantil del lenguaje, estos problemas afectarán
a las habilidades del lenguaje y el habla. Estas habilidades siguen desarrollándose
durante la adultez. Los trabajos, los viajes, las aficiones y las relaciones:
todo ello contribuye a mejorar las destrezas lingüísticas.
Nuestro objetivo es que el niño desarrolle su lenguaje y use el
habla como sistema principal de comunicación en su vida cotidiana.
Como ya se ha mencionado, la mayoría de los niños con SD
comprenden y utilizan el lenguaje muchos meses e incluso años antes
de que sean capaces de utilizar el habla como su principal sistema de
comunicación. Aunque la mayoría estará utilizando
al menos algo de habla para cuando entran en jardín de infancia,
muchos lo pasarán mal para hacerse entender. Y hemos de aceptar
que un pequeño porcentaje de niños y adolescentes con síndrome
de Down no desarrollarán un habla que pueda entenderse y que sirva
de apoyo para la comunicación en la escuela y en la vida diaria.
Esta es la razón de por qué utilizamos el lenguaje de signos,
los tableros de comunicación, los pictogramas, y otros instrumentos
de comunicación que permiten al niño que tiene problemas
para hacer llegar su mensaje, de modo que siga comunicándose con
la gente que le rodea. Nosotros utilizamos siempre el abordaje de Comunicación
Total, proporcionando modelos de habla al niño incluso cuando todavía
no es capaz de utilizar el habla para responder. Lo que queremos es que
el niño siga desarrollando el lenguaje.
Tu hijo necesita un sistema de comunicación que pueda manejarse
en cada edad y etapa. Por lo general, eso será el habla; pero para
algunos niños y en ciertas etapas, puede que el habla haya de ser
completada mediante tecnología de apoyo (comunicación aumentativa
/ alternativa).
Mientras tu hijo va desarrollando el habla, puede aprender palabras y
conceptos nuevos mediante sus experiencias con el lenguaje. Muestra mediante
signos e imágenes que está comprendiendo los conceptos del
lenguaje. Cuando entra en la escuela, el lenguaje necesita hacerse más
complejo, porque el lenguaje se usa para aprender todo tipo de temas pero
el lenguaje (las artes del lenguaje y la lectura) es también un
tema que los niños necesitan aprender. El lenguaje es la base de
la evaluación en todas las materias. Tu hijo necesita usarlo para
aprender matemáticas, ciencia, sociales. El lenguaje se usa para
interactuar con personas muy diversas a lo largo del día de un
estudiante: sus padres y hermanos, el conductor del autobús que
le recoge, los compañeros del autobús, el maestro, los ayudantes
en la clase, los empleados de la escuela, los administradores, el director.
Tu hijo necesita comunicarse con los demás niños de su clase,
o del comedor, o del recreo.
Después de la escuela, tu hijo puede estar ya comprometido en grupos
de scout o de formación religiosa, e interactuar con diversos niños
y adultos. En las vacaciones y viajes familiares y en los acontecimientos
ciudadanos, el círculo comunitario se amplía. Algunos de
sus miembros hablarán con tu hijo una vez; otros lo verán
de forma regular. La comunicación es importante en muchas situaciones
diferentes de cada día, a lo largo de la semana, a lo largo de
las estaciones, las vacaciones, el año entero. Conforme la edad
avanza, las necesidades de comunicación se hacen más complejas.
El lenguaje necesita apoyar el aprendizaje del niño y las relaciones
que entabla con los demás. El niño necesita ser capaz de
pedir ayuda y de ofrecerla. Su círculo de amistades y de relaciones
se amplía, y se hace preciso que tenga capacidad para comunicarse
con toda esa gente de manera que le puedan entender bien. Necesita ser
capaz de comprender lo que otros le dicen y le piden que haga. Necesita
ser capaz de valorar lo que los demás le dicen, y decidir cómo
reaccionar. Necesita ser capaz de dar información, de pedir información,
de dar direcciones y de seguirlas.
Conclusión
En resumen, las habilidades para la comunicación, el lenguaje y
el habla necesitan apoyar la vida del niño. Necesitan ayudarle
a hacer lo que quiere hacer, y ayudarle a pedir lo que necesita pedir.
Necesitan ayudarle en su vida familiar, escolar y social. Es un objetivo
ambicioso y, para alcanzarlo, tu hijo necesita cierta ayuda. La ayuda
más eficiente vendrá de tu familia porque ella es la que
pasa con él la mayor parte del tiempo.
Es preciso, por tanto, obtener información sobre el modo de desarrollar
las habilidades de la comunicación ya desde las primeras etapas,
entrar y mantenerse en contacto con profesionales expertos que tengan
experiencia en el síndrome de Down y seguir sus instrucciones;
pero siendo conscientes de que la principal "maestra" de la
comunicación y del desarrollo del lenguaje y el habla, es la familia.
Son los miembros de la familia los que han de promover, fomentar y mantener
la comunicación con el niño con síndrome de Down,
a pesar de que muestre limitaciones, silencios, resistencias. Con paciencia
y constancia, el niño irá ampliando sus habilidades, la
adquisición de palabras, la construcción de frases, la inteligibilidad,
e irá ampliando el círculo de personas con las que podrá
comunicarse. Es un proceso que se autoalimenta porque, cuanto más
se ejercite, el mismo niño verá que es mayor el fruto que
obtiene y eso le animará más a utilizarlo.
Articulo Aportado Por: Mary Vasquez de Zegarra
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